Cuando llegamos era de noche. Nos convertimos otra vez en
materia en lo que parecía una isla. Frente a nosotros se extendía un enorme
lago. La luna, enorme y llena, se reflejaba en el espejo y pintaba de azul el
cuerpo de agua. Hemos llegado al segundo chacra de la tierra, conoce al lago
sagrado, depositario de la roca de los orígenes- dijo Na-Y- y mientras apuntaba
con su dedo índice hacia mis genitales me ordenó: cierra tus ojos y enciéndele.
En ese momento sentí como mi sangre fluía más rápido y se concentraba en mi
vientre tiñéndolo de naranja. Una mezcla de vergüenza y de placer me invadió
pero él sentenció: para que la corriente vital pueda compartirse para
perpetuarse debe ser como la roca de los orígenes. Entonces me dejé fluir. Instantes
después la emoción y la sensación cedieron. Al abrir mis ojos ya no era de
noche, ahora el sol era el que se reflejaba en el agua. Mi acompañante, que
estaba hincado unos metros adelante, viendo hacia el lago, levantó su mano haciéndome
una seña para que fuera a su lado. Él parecía estar meditando así que en
silencio flexioné también mis rodillas y postre a su lado. ¿Entiendes la misión
de este biogenerador?-preguntó sin abrir los ojos- Recordé los tiempos en que Adamus
y Ti-Amat fueron creados para inaugurar a la raza humana y le dije entonces a
manera de pregunta: ¿la sexualidad como medio para unir las polaridades? Él sonrió
y luego levantó sus manos hacia el cielo. De improvisto 7 enormes rayos de luz
de distinto color emergieron del lago para perderse en las alturas. Algo hay de
eso mi amado discípulo, pero el asunto es mas profundo.

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