jueves, 6 de diciembre de 2012

los 7 rayos


Cuando llegamos era de noche. Nos convertimos otra vez en materia en lo que parecía una isla. Frente a nosotros se extendía un enorme lago. La luna, enorme y llena, se reflejaba en el espejo y pintaba de azul el cuerpo de agua. Hemos llegado al segundo chacra de la tierra, conoce al lago sagrado, depositario de la roca de los orígenes- dijo Na-Y- y mientras apuntaba con su dedo índice hacia mis genitales me ordenó: cierra tus ojos y enciéndele. En ese momento sentí como mi sangre  fluía más rápido y se concentraba en mi vientre tiñéndolo de naranja. Una mezcla de vergüenza y de placer me invadió pero él sentenció: para que la corriente vital pueda compartirse para perpetuarse debe ser como la roca de los orígenes. Entonces me dejé fluir. Instantes después la emoción y la sensación cedieron. Al abrir mis ojos ya no era de noche, ahora el sol era el que se reflejaba en el agua. Mi acompañante, que estaba hincado unos metros adelante, viendo hacia el lago, levantó su mano haciéndome una seña para que fuera a su lado. Él parecía estar meditando así que en silencio flexioné también mis rodillas y postre a su lado. ¿Entiendes la misión de este biogenerador?-preguntó sin abrir los ojos- Recordé los tiempos en que Adamus y Ti-Amat fueron creados para inaugurar a la raza humana y le dije entonces a manera de pregunta: ¿la sexualidad como medio para unir las polaridades? Él sonrió y luego levantó sus manos hacia el cielo. De improvisto 7 enormes rayos de luz de distinto color emergieron del lago para perderse en las alturas. Algo hay de eso mi amado discípulo, pero el asunto es mas profundo. 

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