lunes, 10 de diciembre de 2012

La vara de Moshé



¿Por qué el desdoblamiento?- le pregunté a Na-Y- ¿Somos nosotros los que estamos aquí, o lo son los de la otra montaña?  Estamos en el tiempo del sueño-contestó- Déjame contarte una historia, en el principio de los tiempos habitaron aquí los Liru, los hombres serpiente. Cuenta la leyenda que aquí, en esta acumulación de piedras donde estamos, moraban los Liru venenosos, y en el monolito de enfrente, los Liru no venenosos. Dicen también que entre ellos se libró un cruenta batalla que terminó con la extinción de los primeros, gracias a la ayuda de la serpiente arcoíris. Sé que te preguntarás si eso fue cierto, y la respuesta es dual, si y no. Si habitaron aquí los Liru, y si se dio la batalla, pero esos habitantes eran solo unos, pero de naturaleza dual. En este tú universo todo es de naturaleza dual. Dos formas de tiempo coexisten, son dos corrientes paralelas en un ciclo infinito espiritual. La realidad y el sueño comparten este espacio llamado Tierra. La actividad diaria y objetiva se determina en el tiempo del sueño, un tiempo más real que la realidad misma, porque ahí se establecen los valores, los símbolos y las leyes que determinan la existencia. Tu y todos tus congéneres han librado una batalla desde el principio de los tiempos. Día con día se debaten con la polaridad para intentar alcanzar sus objetivos. ¿Entiendes ahora? Preguntó mi acompañante de travesía. Si- dije seguro- entiendo. Comprendo ahora lo que he estado viviendo. Sé ahora que toda esta aventura a tu lado ha sido dando brincos entre estos dos tiempos, entre estas dos polaridades. El entonces interrumpió- Todo  es  doble; todo  tiene dos polos, todo  su  par  de opuestos. En ese instante recordé que varias veces durante el viaje había escuchado que el fin de la polaridad estaba cerca, ¿significaba eso que nuestra existencia estaba por acabar?, ¿Estábamos ante el fin del mundo? Antes de formular las preguntas él me dio las respuestas: Los semejantes y los antagónicos son lo mismo, los extremos se tocan, todas  las  verdades  son semiverdades,  todas  las  paradojas  pueden  reconciliarse. En ese momento sentí que mi conciencia cambiaba de lugar. Ahora estaba de nuevo en el monolito donde llegue inicialmente. Ahí el otro Na-Y me entregaba una especie de bastón. Al tomarlo entre mis manos este se convirtió en una serpiente multicolor y elevó su cabeza para mirarme de frente. -Es la vara de Moshé.

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