La luz naranja
disminuyó para poder mirar el disco y sus detalles. Una especie de sol con un
rostro al centro estaba esculpido en lo que parecía era oro solido. Un coro de
voces, que provenían de los 7 rayos, dijo simultáneamente- Solo los iniciados,
los puros de espíritu, llegan hasta aquí para que les sea transmitida la
sabiduría depositada en este santuario, tu has sido uno de los elegidos para
ayudar en la transición que se viene. El fin de la polaridad es inminente y
solo los que vibren con la octava frecuencia podrán regresar al origen. Acércate,
pon tu mano derecha en tu corazón y con la otra toca el centro de la roca. Al
hacerlo sentí de nuevo que una energía increíble recorría todo mi cuerpo a la
velocidad de la luz y mientras eso sucedía millones de imágenes se proyectaban
frente a mis ojos. Al concluir el proceso las voces regresaron para decir- la
transmisión ha sido efectuada, y en su momento recordarás lo que haya que
recordar y sabrás lo que haya que saber, ahora eres portador de la verdad y
transmisor del flujo. Tu eres ahora simiente para reproducir la gran verdad. Las
voces cesaron y los rayos regresaron por donde vinieron, solo la luz de la roca
permaneció encendida. Acércate Na- Y y toca la roca conmigo -dije sin saber por
qué- es tiempo de transportarnos al
siguiente templo. Al hacerlo ambos nos convertimos en rayos de luz y salimos
por el octavo orificio.

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