Me reintegro. Estoy solo en la cima de una
gran roca rojiza, un especie de meseta abombada. Al alrededor del monolito un
desierto amarillo y un gran silencio. Dónde está mi fiel acompañante- me
pregunto- ¿será que es tiempo de que continúe solo la travesía? Entonces la energía
recorre mis espalda de abajo hacia arriba, da un chispazo en mi corazón y otro
en la frente. Esa es la señal inequívoca de que él está a punto de hacer aparición,
pero esta vez no aparece. Unos momentos después la señal eléctrica se repite,
pero Na-Y no toma cuerpo. Me está llamando-me dice una voz interior-Ve a
buscarlo. La intuición me hace girar 180 grados. A lo lejos, a varios kilómetros
de de arena, observo otra formación rocosa similar a la que tocan las plantas
de mis pies. Por instinto trato de dar unos pasos hacia a delante para caminar
a su encuentro, pero mis pies parecen estar clavados al suelo. La llamada eléctrica
se repite, esta vez con más intensidad y un calor intenso emerge de la parte
media de mi abdomen. Si yo soy quien soy –dice la voz interna- no existe nada
que no pueda hacer, y es mi voluntad reunirme con él ahora. Intento de nuevo
avanzar y una réplica holográfica de mí se separa de mi cuerpo, da la vuelta,
se gira hacia mi y sonriendo me dice -Yo soy tú otro tu- Gira de nuevo y empieza
a caminar hacia la otra formación rocosa y al hacerlo se desintegra ante mis
ojos. Entonces mi conciencia de desdobla y aparezco en la cima de la otra
montaña. Ahí Na-Y esta de pie junto a una réplica suya diciendo-tú eres mi otro
yo- mientras esta desaparece y viaja en dirección opuesta. Su mirada se cruza
con la mía y me dice “bienvenido al ombligo del mundo”.

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