Es de noche.
NA-Y y yo hemos llegado a un lugar extraño. Estamos al centro de una especie de
monumento circular de piedras enormes. La espada aun centellea su verde en mis
manos. Mi acompañante rompe el silencio. -Este no es el cuarto nemetón, solo es
un portal, por esta puerta llegó el fuego del tiempo para nutrir la voluntad
del hombre- Mientras habla, la espada se envuelve de fuego y vuela por el aire
para incrustarse en una especie de altar al centro del conjunto megalítico. Ahí
el juego se desprende de la espada crece
para dar forma a un enorme dragón. Saca la espada de la piedra y suban a mi
lomo-dice el ser de fuego- es tiempo de que la vara impregne el cuenco. Con la
espada nuevamente en mi mano y montados en el flamígero alado emprendimos el
vuelo hacia un lugar cercano. Unos minutos después desde las alturas pude ver
una especie de islote rodeado de pantanosas aguas. En la cima se erguía una
gran torre. A su costado el dragón pisó de nuevo tierra. Antes de desaparecer
se despidió diciendo: Ahora haz tu parte y deja que el fuego llene el vacío.

No hay comentarios:
Publicar un comentario