En la primera intervención agregamos 223 cromosomas al ADN
de Ninmah, para dar vida a Adamus. En la segunda intervención, tomamos el
hueso báculo de Adamus y de él le dimos vida a Ti-Amat. Con estas dos acciones
iniciamos la evolución de la especie dominante del séptimo planeta. Todos tus congéneres
quedaron con dos hélices activadas de su ADN. Las otras deberían activarse a través
del trabajo espiritual. Hubo enviados para enseñarles a hacerlo en distintas geografías
y épocas. Les ayudamos a construir máquinas piramidales y centros energéticos similares
para tal efecto; solo unos cuantos entendieron y muy pocos pudieron cambiar su
escala vibratoria para trascender. Como las cosas no sucedieron como lo
planeamos y el tiempo se acababa, se hizo necesaria una intervención más para
activar en ustedes la tercera hélice. Ya no queda mucho tiempo. El tiempo sin
tiempo concluye. El regreso al origen está por comenzar y tú, Ian, eres parte
importante de la era que dará inicio.

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