Los ojos de Enki se clavaron en los de Ninmah y en segundos
ella se quedó quieta; después, el hijo de Anu, genetista Annunaki, rasgó con
una de sus uñas afiladas el costado de la Gran Madre, lo suficiente para que su
lengua viperina se introdujera un poco en la incisión. La modificación inicial estaba hecha. En pocos
días el costado de Ninmah se abultaría un poco, ella lo desprendería y Adamus
223 daría su primer respiro en el séptimo planeta.

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