miércoles, 14 de noviembre de 2012


Es difícil tener 15 años. Es difícil ser huérfano de madre desde el nacimiento. Es difícil vivir con un padre que duda de su paternidad. De nos ser porque él se apareció en mi vida, la soledad me habría acabado hace mucho tiempo. Al principio, quizá por la edad, no cuestioné nada, todo se dio de manera natural, simplemente apareció y se convirtió en amigo y protector. (El psicólogo escolar dijo que era normal que tuviera un amigo imaginario.) Es ahora cuando las dudas asaltan mi mente. Todo en lo que creía empieza a desmoronarse ante mis ojos. Después de “los viajes” mi mente está hecho un reburujo. Hoy en el receso fui a la biblioteca y me leí todo lo que tiene que ver con la evolución de las especies, después, al salir de la escuela me detuve en la iglesia. Aquí estoy, sentado en un rincón, tratando de entender. Si Dios existe, entonces quiero que él me dé las respuestas. “La respuesta a todas tus preguntas está en tu interior” dijo él. Al voltear vi que una pequeña gárgola de piedra, sentada en la parte superior de una columna me sonreía. “cierra tus ojos, y permite que tu verdadero ser sea el que responda”.    

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