Es difícil tener 15 años. Es difícil ser huérfano de madre
desde el nacimiento. Es difícil vivir con un padre que duda de su paternidad. De
nos ser porque él se apareció en mi vida, la soledad me habría acabado hace
mucho tiempo. Al principio, quizá por la edad, no cuestioné nada, todo se dio
de manera natural, simplemente apareció y se convirtió en amigo y protector. (El
psicólogo escolar dijo que era normal que tuviera un amigo imaginario.) Es ahora
cuando las dudas asaltan mi mente. Todo en lo que creía empieza a desmoronarse
ante mis ojos. Después de “los viajes” mi mente está hecho un reburujo. Hoy en
el receso fui a la biblioteca y me leí todo lo que tiene que ver con la evolución
de las especies, después, al salir de la escuela me detuve en la iglesia. Aquí estoy,
sentado en un rincón, tratando de entender. Si Dios existe, entonces quiero que
él me dé las respuestas. “La respuesta a todas tus preguntas está en tu
interior” dijo él. Al voltear vi que una pequeña gárgola de piedra, sentada en
la parte superior de una columna me sonreía. “cierra tus ojos, y permite que tu
verdadero ser sea el que responda”.

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