Había pasado más de una hora desde que la revelación me
hiciera montar en cólera. Salí huyendo de su lado con una revolución en mi
mente y en mi corazón. Por mucho tiempo pensé que una broma genética me había hecho
infeliz, y ahora resultaba que el capricho del destino nada tenía que ver; era
mas bien, un conejillo de indias o un ratón de laboratorio. ¿Por qué a mi?, ¿mi
madre murió de causas naturales, o eso también había sido premeditado?, ¿a qué
se refería él con “la tercera intervención”? Mi mente divagaba tratando de
buscar respuestas a preguntas tan absurdas cundo escuché su voz tras de mí
diciendo- te dejé que te calmaras un poco, pero ahora es tiempo de que
hablemos- Al voltear, para mi sorpresa, el dueño de esa voz que había escuchado
por tantos años, tenía un aspecto diferente. Frente a mis atónitos ojos tenía a
un hombre alto, de tez blanca y de pelo rojizo y con los ojos aceitunados. Era
como verme a mi mismo, pero 20 años en el futuro. ¿No me reconoces?- preguntó y
continuó diciendo- Yo también soy tu padre y mis genes y mi memoria ancestral
corren por tus venas. Una chispa eléctrica recorrió mi espalda, dio un toque en
mi corazón y otro en mi entrecejo, mientras que de mi mejilla se escurría una
respuesta líquida. Ahora frente a esta imagen de espejo, todo comenzaba a tener
sentido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario