En el principio, Anu, el creador de todo lo que es, expresó
su intensión. El gran sol explotó, el séptimo planeta, convertido en una bola
incandescente, encontró su lugar en el espacio y el fuego comenzó su cometido.
Nada fue azar-me dijo- aun el caos tiene orden. Ninguna forma de vida de las
que conoces hoy hubiera sido capaz de sobrevivir en la superficie de tú planeta
de entonces, pero en aquel aparente desorden provocado por erupciones volcánicas, géiseres,
bombardeo de meteoritos y rayos cósmicos provenientes de Nibirú, confluyeron
todos los elementos necesarios para la vida.

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