domingo, 16 de diciembre de 2012

Un rayo de luz



Un sentimiento sobrecogedor me invadió mientras la espada de luz atravesaba mi pecho. No sentía dolor, todo lo contrario, un infinito placer, una especie de flujo amoroso comenzó a recorrer todo mi cuerpo. Me sentía repleto de luz y de una calma asombrosa. En lugar de sentir que la vida se me escapaba, me sentí más lleno de vida que nunca. Entonces la espada desapareció por completo dentro de mi cuerpo y al voltear, vi como el agua del pozo estaba llena de una luz centelleante que subía proyectada hacia el orificio de la bóveda. La voluntad y el propósito amoroso han llenado el cuenco, el cuarto biogenerador ha sido encendido- dijo Na-Y – tú, como el avatar del cuarto éon, estuviste dispuesto a dar tu vida por amor a los otros, toma mi mano. Entonces caminamos hacia el cuenco, nos metimos en él  y nos dejamos bañar con su luz. Al hacerlo nos fundimos con el rojo, y convertidos en un rayo de luz fuimos proyectados hacia el infinito.

sábado, 15 de diciembre de 2012

La sangre



El diámetro del pozo era como de 3 metros a lo sumo. El agua teñida de rojo resonaba con fuerza, era como sentir y escuchar el pulso de alguien con ganas de vivir. La bóveda circular apenas y nos contenía. En la parte superior, justo encima del pozo había una pequeña abertura por la que pasaba un intenso rayo de luz que golpeaba el espejo de agua rubí. Este es el receptáculo dónde donde se une el instinto y el espíritu, tierra y Cielo- dijo Na-Y- es el centro del amor y solo el amor puede fusionar espíritu y materia. La unión con lo divino, con los chacras superiores, solo es posible si el grial es atravesado por la espada. ¿Quieres que lance la espada al agua?-pregunté vacilante- Mi acompañante movió la cabeza de un lado al otro y continuó diciendo- No es el corazón del planeta el que debe ser atravesado, sino el tuyo, de eso depende el destino de la humanidad. Si no lo haces, la transfiguración de los Adamus no se encenderá y el regreso al origen será imposible. Entonces el miedo se apoderó de mí. Mis piernas empezaron a temblar y mi respiración se agitó. Si estaba entendiendo bien, lo que se me estaba pidiendo ahora era quitarme la vida. Este era el final del viaje. Para esto había sido elegido, para llenar con mi sangre el cáliz y ayudar a mis congéneres a volver a la fuente. Si bien es cierto que mi corta vida había sido triste y solitaria, siempre me había ilusionado la idea de crecer, de encontrar el amor que tanto me había faltado, pero ahora el destino me ponía en una encrucijada. Mi vida a cambio de la vida de millones. Entonces la duda y el miedo se disiparon. Una gran tranquilidad y una profunda emoción me invadieron. Giré la espada y  recargue la empuñadura contra el muro de la cueva y puse el filo de la punta contra mi pecho. Cerré los ojos y le dije a mi fiel acompañante, mientras dejaba caer mi peso contra la punta de la espada “Si esto es lo que me pides, hágase tu voluntad”…

viernes, 14 de diciembre de 2012

El cuenco







El promontorio era de un verde intenso y la torre, clavada en la cima, parecía más bien la empuñadura de una lanza; hacia abajo, rodeando el islote, un agua calma. ¿Dónde estamos?, pregunté, Na-Y levantó su mano para tapar mi boca y me dijo- Escucha atentamente, cierra tus ojos y pon mucha atención. Entonces pude oírlo. Era un latido acompasado y apenas perceptible, para tratar de escucharlo mejor me hinque y puse mi manos sobre el musgo y la hierba que cubría la montaña. El pulso de la tierra era cada vez mayor y podía hasta sentirlo retumbar en mis manos. ¿No lo adivinas?, dijo Na-Y, de pronto una especie de certeza llego a mi mente y recapitulé nuestro viaje hasta ahora. Una travesía que había iniciado en Shasta, la cola del dragón, para ir ascendiendo. Estamos en la parte media del dragón, le dije seguro, este debe ser el corazón de la tierra. Él sonrió, me hizo una seña de que lo siguiera y empezó a caminar loma abajo hasta quedar en la parte media. Ahí se giró y me pidió que enterrara la espada frente a mí. Al hacerlo la espada aumentó su centellar y se fundió con el verde del pasto, para abrir una especie de cueva frente a nosotros. Tomé la espada de nuevo y entramos. La luz de la espada nos iluminó el camino y unos minutos después estábamos delante de una especie de gruta. En el centro nos esperaba un pequeño lago de agua rojiza. Este es el cuenco, el grial de la inmortalidad. Este es el corazón del séptimo planeta, dijo Na-Y.














miércoles, 12 de diciembre de 2012

El círculo de piedras



Es de noche. NA-Y y yo hemos llegado a un lugar extraño. Estamos al centro de una especie de monumento circular de piedras enormes. La espada aun centellea su verde en mis manos. Mi acompañante rompe el silencio. -Este no es el cuarto nemetón, solo es un portal, por esta puerta llegó el fuego del tiempo para nutrir la voluntad del hombre- Mientras habla, la espada se envuelve de fuego y vuela por el aire para incrustarse en una especie de altar al centro del conjunto megalítico. Ahí el juego se desprende  de la espada crece para dar forma a un enorme dragón. Saca la espada de la piedra y suban a mi lomo-dice el ser de fuego- es tiempo de que la vara impregne el cuenco. Con la espada nuevamente en mi mano y montados en el flamígero alado emprendimos el vuelo hacia un lugar cercano. Unos minutos después desde las alturas pude ver una especie de islote rodeado de pantanosas aguas. En la cima se erguía una gran torre. A su costado el dragón pisó de nuevo tierra. Antes de desaparecer se despidió diciendo: Ahora haz tu parte y deja que el fuego llene el vacío.

La espada



¿Moshé?-pregunté mirando fijamente a la serpiente- entonces saco su lengua y con ella tocó mi nariz a manera de saludo. Mi estomago se encendió y, a mi voluntad, la vara volvió a aparecer entre mis manos. De manera natural la usé de bastón para caminar hacia donde se encontraba Na-Y, a unos metros adelante. El sol brillaba intensamente sobre mi cabeza y, por primera vez en el viaje, me sentí como un simple mortal con las sensaciones físicas habituales. Al llegar ante mi amigo este sin voltear a mirarme me dijo ¿tienes sed?, usa la vara. Instintivamente apreté con mi puño la vara y la golpeé con fuerza en el suelo. La piedra bajo mis pies empezó a agrietarse hasta formar una especie de cuenco y éste se comenzó a llenarse de agua cristalina. Una vez que sacié mi sed intenté otro prodigio con la vara. La levanté señalando al sol. Entonces una gran nube comenzó a formarse de la nada y ocultó el sol y sus intensos rayos. Me siento como Moisés, dije sin pensarlo, para luego caer en cuenta de lo que estaba diciendo. Moshé y Moisés eran la misma persona y yo había estado jugando con su prodigiosa vara, la misma con la que convirtió las aguas de Egipto en sangre; con la que golpeó el polvo del suelo y apareció una nube de mosquitos; la que levantó hacia el cielo y empezó a caer granizo; con la que formó un ejército de langostas y separó las aguas del Mar Rojo. Estaba absorto con mis pensamientos cuando mi acompañante dijo- la vara no es el prodigio, el prodigio es… - ¡la voluntad!- interrumpí con un grito. -…el autodominio y la autodeterminación…el tercer biogenerador está encendido- concluyó. La vara entonces cambió de forma para dejar en mis manos una bella espada. Esta se llenó de una luz verde para activar la transportación hacia nuestro siguiente destino.

lunes, 10 de diciembre de 2012

La vara de Moshé



¿Por qué el desdoblamiento?- le pregunté a Na-Y- ¿Somos nosotros los que estamos aquí, o lo son los de la otra montaña?  Estamos en el tiempo del sueño-contestó- Déjame contarte una historia, en el principio de los tiempos habitaron aquí los Liru, los hombres serpiente. Cuenta la leyenda que aquí, en esta acumulación de piedras donde estamos, moraban los Liru venenosos, y en el monolito de enfrente, los Liru no venenosos. Dicen también que entre ellos se libró un cruenta batalla que terminó con la extinción de los primeros, gracias a la ayuda de la serpiente arcoíris. Sé que te preguntarás si eso fue cierto, y la respuesta es dual, si y no. Si habitaron aquí los Liru, y si se dio la batalla, pero esos habitantes eran solo unos, pero de naturaleza dual. En este tú universo todo es de naturaleza dual. Dos formas de tiempo coexisten, son dos corrientes paralelas en un ciclo infinito espiritual. La realidad y el sueño comparten este espacio llamado Tierra. La actividad diaria y objetiva se determina en el tiempo del sueño, un tiempo más real que la realidad misma, porque ahí se establecen los valores, los símbolos y las leyes que determinan la existencia. Tu y todos tus congéneres han librado una batalla desde el principio de los tiempos. Día con día se debaten con la polaridad para intentar alcanzar sus objetivos. ¿Entiendes ahora? Preguntó mi acompañante de travesía. Si- dije seguro- entiendo. Comprendo ahora lo que he estado viviendo. Sé ahora que toda esta aventura a tu lado ha sido dando brincos entre estos dos tiempos, entre estas dos polaridades. El entonces interrumpió- Todo  es  doble; todo  tiene dos polos, todo  su  par  de opuestos. En ese instante recordé que varias veces durante el viaje había escuchado que el fin de la polaridad estaba cerca, ¿significaba eso que nuestra existencia estaba por acabar?, ¿Estábamos ante el fin del mundo? Antes de formular las preguntas él me dio las respuestas: Los semejantes y los antagónicos son lo mismo, los extremos se tocan, todas  las  verdades  son semiverdades,  todas  las  paradojas  pueden  reconciliarse. En ese momento sentí que mi conciencia cambiaba de lugar. Ahora estaba de nuevo en el monolito donde llegue inicialmente. Ahí el otro Na-Y me entregaba una especie de bastón. Al tomarlo entre mis manos este se convirtió en una serpiente multicolor y elevó su cabeza para mirarme de frente. -Es la vara de Moshé.

domingo, 9 de diciembre de 2012

El ombligo del mundo



Me reintegro. Estoy solo en la cima de una gran roca rojiza, un especie de meseta abombada. Al alrededor del monolito un desierto amarillo y un gran silencio. Dónde está mi fiel acompañante- me pregunto- ¿será que es tiempo de que continúe solo la travesía? Entonces la energía recorre mis espalda de abajo hacia arriba, da un chispazo en mi corazón y otro en la frente. Esa es la señal inequívoca de que él está a punto de hacer aparición, pero esta vez no aparece. Unos momentos después la señal eléctrica se repite, pero Na-Y no toma cuerpo. Me está llamando-me dice una voz interior-Ve a buscarlo. La intuición me hace girar 180 grados. A lo lejos, a varios kilómetros de de arena, observo otra formación rocosa similar a la que tocan las plantas de mis pies. Por instinto trato de dar unos pasos hacia a delante para caminar a su encuentro, pero mis pies parecen estar clavados al suelo. La llamada eléctrica se repite, esta vez con más intensidad y un calor intenso emerge de la parte media de mi abdomen. Si yo soy quien soy –dice la voz interna- no existe nada que no pueda hacer, y es mi voluntad reunirme con él ahora. Intento de nuevo avanzar y una réplica holográfica de mí se separa de mi cuerpo, da la vuelta, se gira hacia mi y sonriendo me dice -Yo soy tú otro tu- Gira de nuevo y empieza a caminar hacia la otra formación rocosa y al hacerlo se desintegra ante mis ojos. Entonces mi conciencia de desdobla y aparezco en la cima de la otra montaña. Ahí Na-Y esta de pie junto a una réplica suya diciendo-tú eres mi otro yo- mientras esta desaparece y viaja en dirección opuesta. Su mirada se cruza con la mía y me dice “bienvenido al ombligo del mundo”.