Na-Y y yo nos miramos fijamente. Su pupila vertical se iluminó
y encendió mi memoria ancestral de nuevo. Esta vez el viaje fue en mi interior.
El recorrido en mi cerebro me mostró, a cada chispazo, imágenes y sonidos del
pasado. Entonces reviví la historia colectiva fragmentada. Presencié la construcción
de las maquinas de piedra piramidales y circulares alrededor del planeta; vi
como mis antepasados las usaban para vibrar en frecuencias altas y entrar en estados alterados de conciencia, y
para, ya iluminados, poder viajar por el espacio-tiempo. De pronto la velocidad
de mi viaje disminuyó y se concentró en una geografía especifica; ahí fui
testigo de cómo los habitantes de una cuidad entera vibraban reunidos alrededor
de una pirámide. Una luz intensa descendía hasta la cúspide de la maquina de
piedra. Su vibración y sus cantos eran celestiales y me estremecían. Sin aviso,
y de poco a poco, a veces en pequeños
grupos, a veces solos, levantaban sus brazos al cielo y se desintegraban ante
mi vista. Todos desaparecieron hasta quedar solo una figura ante la mole de
piedra y cuarzo. Era una mujer de larga cabellera negra. Mi visión me acercó
hasta que pude ubicarme a su espalda. Ella empezó a girarse hacia mí hasta que
su dulce mirada se clavó en la mía y su hermosa sonrisa iluminó mi corazón. Era
Yexalen, mi madre. – es tiempo de que hablemos- me dijo mientras tomaba mis
manos para vibrar juntos hasta convertirnos en millones de chispas de luz para
dispersarnos en un cielo intensamente azul.
jueves, 29 de noviembre de 2012
miércoles, 28 de noviembre de 2012
La Tercera Hebra
En la primera intervención agregamos 223 cromosomas al ADN
de Ninmah, para dar vida a Adamus. En la segunda intervención, tomamos el
hueso báculo de Adamus y de él le dimos vida a Ti-Amat. Con estas dos acciones
iniciamos la evolución de la especie dominante del séptimo planeta. Todos tus congéneres
quedaron con dos hélices activadas de su ADN. Las otras deberían activarse a través
del trabajo espiritual. Hubo enviados para enseñarles a hacerlo en distintas geografías
y épocas. Les ayudamos a construir máquinas piramidales y centros energéticos similares
para tal efecto; solo unos cuantos entendieron y muy pocos pudieron cambiar su
escala vibratoria para trascender. Como las cosas no sucedieron como lo
planeamos y el tiempo se acababa, se hizo necesaria una intervención más para
activar en ustedes la tercera hélice. Ya no queda mucho tiempo. El tiempo sin
tiempo concluye. El regreso al origen está por comenzar y tú, Ian, eres parte
importante de la era que dará inicio.
sábado, 24 de noviembre de 2012
el espejo
Había pasado más de una hora desde que la revelación me
hiciera montar en cólera. Salí huyendo de su lado con una revolución en mi
mente y en mi corazón. Por mucho tiempo pensé que una broma genética me había hecho
infeliz, y ahora resultaba que el capricho del destino nada tenía que ver; era
mas bien, un conejillo de indias o un ratón de laboratorio. ¿Por qué a mi?, ¿mi
madre murió de causas naturales, o eso también había sido premeditado?, ¿a qué
se refería él con “la tercera intervención”? Mi mente divagaba tratando de
buscar respuestas a preguntas tan absurdas cundo escuché su voz tras de mí
diciendo- te dejé que te calmaras un poco, pero ahora es tiempo de que
hablemos- Al voltear, para mi sorpresa, el dueño de esa voz que había escuchado
por tantos años, tenía un aspecto diferente. Frente a mis atónitos ojos tenía a
un hombre alto, de tez blanca y de pelo rojizo y con los ojos aceitunados. Era
como verme a mi mismo, pero 20 años en el futuro. ¿No me reconoces?- preguntó y
continuó diciendo- Yo también soy tu padre y mis genes y mi memoria ancestral
corren por tus venas. Una chispa eléctrica recorrió mi espalda, dio un toque en
mi corazón y otro en mi entrecejo, mientras que de mi mejilla se escurría una
respuesta líquida. Ahora frente a esta imagen de espejo, todo comenzaba a tener
sentido.
jueves, 22 de noviembre de 2012
La tercera intervención.
Fue mi cabello rojo, ¿sabes? Eso fue lo que hizo que mi
padre dudara de serlo; bueno, tampoco me parezco en las facciones, ni en mi
complexión a él. Ahora que lo pienso tampoco me parezco a ella. La conozco sólo
por foto. Ella, como él, es bajita, tú lo has visto; yo soy alto y, a pesar de
que no hago deporte, mi cuerpo parece de atleta. Su piel es morena clara, la mía blanca; sus
ojos obscuros como la noche y los míos de un verde claro aceitunado. ¿Por qué
la genética me jugó esa mala pasada? Mi padre me quiere, a su modo, lo sé, lo
veo aun en su mirada triste. A veces lo sorprendo arropándome por la noche, o
mirándome fijamente sin razón alguna. Sus ojos se llenan de lagrimas y solo
atina a decir “ese pelo encendido que parece de fuego” La genética no te jugó
una mala pasada y tampoco tu madre le fue infiel a tu padre-me dijo- fuimos
nosotros, fui yo. Tú eres parte de la tercera intervención.
domingo, 18 de noviembre de 2012
Adamus y Ti-amat
Cuando salí del trance sus ojos de pupila vertical me
estaban mirando fijamente y despedían un
brillo especial. En esta última conexión
telepática vi, en brincos de imágenes, otra parte de la historia. La Tierra, el planeta numero siete, como él
le llama, ya estaba poblada por cientos de Adamus; ellos, clonados de la Gran
Madre, habían sido creados como trabajadores primitivos, para extraer oro en
Kemet, la tierra de los negros. El metal amarillo sería llevado a Nibiru, para
ayudar a restablecer su atmósfera. Eran cientos, pero algo había salido mal.
Ninmah, formaba clones incapaces de reproducirse y con algunos defectos para el
oficio que se les necesitaba. Después de la primera intervención genética nació
el primer Adamus mejorado. Los 223 genes agregados le dieron genitales, las
escamas de la piel fueron substituidas por una piel tersa y cubierta de vellos,
sus manos resultaron más aptas para la extracción del mineral preciado y su
estructura cerebral era capaz de aprender y retener información. Pero aun
faltaba algo por hacer. El nuevo Adamus no tenía una contraparte femenina para
iniciar la población que se necesitaba; entonces vi a Enki intervenir de nuevo.
Con un procedimiento similar al usado con la Gran madre, él extrajo el hueso
báculo del pene de Adamus 223, para ser modificado
e implantado en Ninmah. De esta inseminación nació una fémina que podía ser
fecundada sexualmente por Adamus. A esta mujer la llamaron Ti-Amat, en honor al nombre antiguo del
séptimo planeta. ¿Adán y Eva?-pregunté. Él por primera vez pareció sonreír y
dijo – con la piel mas obscura y con mucho más vello del que te hicieron creer.
sábado, 17 de noviembre de 2012
Enki
Los ojos de Enki se clavaron en los de Ninmah y en segundos
ella se quedó quieta; después, el hijo de Anu, genetista Annunaki, rasgó con
una de sus uñas afiladas el costado de la Gran Madre, lo suficiente para que su
lengua viperina se introdujera un poco en la incisión. La modificación inicial estaba hecha. En pocos
días el costado de Ninmah se abultaría un poco, ella lo desprendería y Adamus
223 daría su primer respiro en el séptimo planeta.
jueves, 15 de noviembre de 2012
Los Adamus
Al cerrar los ojos, una voz interior doble empezó a hablar,
era como si mi voz y la de mi guardían hablaran al mismo tiempo. -La vida fue
inyectada al séptimo planeta desde Nibirú con un ingrediente especial, la libre
elección. Pasaron millones de años de nuestro tiempo para que todas las
especies decidieran, mediante prueba y error, como crearse. Nuestra especie, la
humana, se detuvo cuando Ninmah nació, pero la decisión fue incorrecta, a la
vista de Anu. La Gran Madre, a diferencia de otras especies, se formó a imagen
y semejanza de Anu, pero decidió reproducirse por escisión. Se arrancó un apéndice de su costado y este se
reconstruyó para dar vida a los Adamus. Ellos, clonados de Ninmah, también fueron
asexuados. Fue entonces que los Annunaki visitaron nuestra tierra por primera
vez para modificar los hilos de la vida.-De pronto una tercera voz me dijo- es
hora de irse, el templo ya va a cerrar… seguro él ya escucho tus plegarias. Yo
le respondí al Párroco: Sí, él ya me está contestando.
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